Circo, arte acogedor por Soledad Ortiz de Zevallos

21 marzo of 2015 by

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Los inicios: Un primer sueño cumplido

Mi decisión de ir a estudiar fuera nada tuvo que ver con la voluntad de irme del Perú. Por el contrario, siempre quise ser trapecista aquí. Ser parte del circo peruano. Ser parte del desarrollo del arte en mi país.

 


 

Entré a La Tarumba cuando tenía 7 años, y fui creciendo en ella y con ella. Porque de ser solamente una escuela de circo, teatro y música para niños, se fue convirtiendo poco a poco también en lo que es ahora: “una escuela profesional”.

Cuando llegué a los 15, aún estando en el colegio y convencidísima de querer hacer del circo mi carrera, sentí que al fin podía ir a entrenar y seguir algunos cursos de forma “más seria” todos los días de la semana. Así es que -después de los talleres de niños- formé parte del primer proyecto piloto de lo que vendría a ser La Escuela Profesional de Circo Social. Fueron dos años intensos de bachillerato en el colegio, en paralelo a la formación y también a los ensayos del elenco del que automáticamente (en ese entonces) formábamos parte. Fue así como estuve entre los 15 y 18 años en las cuatro primeras temporadas del Circo La Tarumba (2003, 2004, 2005 y 2006).

Ese último año terminé el colegio y sentía que, a pesar de haber tenido una experiencia increíble con cuatro espectáculos profesionales, necesitaba seguir formándome. Tenía hambre de seguir aprendiendo. Así que, con esa excelente preparación que me había dado La Tarumba (mi primera escuela), pensé en una escuela más. Y me fui a Bélgica.

Mi experiencia al postular

¿Por qué Bruselas? Yo conocía de nombre muy pocas escuelas, pero La Tarumba trajo como invitada a una profesora externa: la trapecista Sophie Mandoux. Ella me inicio al Trapecio Ballant y también me aconsejó postular a la de Bruselas.

Una vez allá me enteraré de las múltiples opciones que uno puede llegar a tener en varios países de Europa: Escuelas Preparatorias, Nacionales, Profesionales o Superiores. Cada una con formaciones serias y cada vez más reconocidas. (*)

Recuerdo la semana de audiciones. Éramos unas cien personas y escogían a 18. Muchos venían de países vecinos como Francia, España, Portugal, Italia, Suiza, Alemania, y algunos mucho más lejanos como Brasil, Estados Unidos y ¡por primera vez el Perú!

Quedé en la primera etapa selectiva. Sin embargo, al final no me eligieron. Me explicaron por qué: Tenía el nivel requerido en teatro, danza, acrobacia y en mi especialidad de circo, pero no en preparación física. Maldije mi flojera a la hora de hacer mis abdominales, planchas y barras pero me fui contenta con la experiencia y también porque me invitaron a una pasantía de 3 meses para prepararme mejor al siguiente concurso. Entonces regresé. Pero entre tanto me había lesionado la rodilla. Los ligamentos cruzados exactamente. Operación más que necesaria si quería seguir haciendo circo. Ocho meses de paro médico. Un período difícil, pero al fin y al cabo formador.

Igual estuve presente durante todo el primer mes de la pasantía. Haciendo lo que podía con mi rodilla adolorida… Y se convencieron de mi potencial aún con mi lesión ¡Que alivio! No tuve que volver a dar el examen. A los 19, con un año más básico de preparación, experiencia y algo más de madurez, entré finalmente a l’ESAC.

La Escuela: Mi familia durante tres años

En la escuela todos habíamos dejado ciudades y países para mudarnos por tres años a Bruselas. Así es que no me sentí tan “perdida”. ¿El idioma? Francés en primer lugar. Había clases para los que no lo hablaban, pero también una mezcla de italoportuñol y franglés hablado con total naturalidad.

Nuestro día a día se parecía a esto:

– Llegada entre 8.15am y 8.30am. Calentamiento o ir a correr al bosque. Literalmente un bosque que había al lado.
– 8.45am. Primera clase de acrobacia, preparación física o disciplina.
– 10.30am. Segunda clase de una de las mismas tres opciones.
– Almuerzo entre 12m y 1pm.
– De 1pm a 2.30pm. Alguno de nuestros cursos teóricos: Anatomía, Historia del Arte y del Circo, Derecho y gestión o Seguridad e instalaciones aéreas.
– De 2.45pm a 4.15pm. Tercera clase del día de equilibrio de manos, danza o teatro.
– De 4.30pm a 6pm. Última clase igual o de “proyecto personal”.

Creo que una de las cosas que más agradezco de la escuela es que nos obligaba a crear un número cada año: El famoso “proyecto personal”. Siendo el del último año el más importante de la formación y con un jurado bastante intimidante: Un artista plástico, un dramaturgo, un coreógrafo, un profesor de la facultad de filosofía, un director de otra escuela de circo y algunos artistas de circo actuales.

Esto nos dio la posibilidad de ser directores e intérpretes, de crear algo “nuestro”, de aprender a llevar un cuaderno durante el año con notas, reflexiones, dudas. ¡De ser curiosos! Ir a ver danza, teatro, circo apenas podíamos. La escuela nos invitaba casi gratis. Hojear los diferentes libros que tenía la biblioteca de la escuela y la gran biblioteca de la ciudad ¡Ser críticos pero sobre todo Autocríticos! Aprender que escribir -bien sea un espectáculo o un número, pero que al final es un condensado de espectáculo- es un proceso que no se debe tomar a la ligera. Toma su tiempo.

En la nota final recuerdo que fue importante también el cuaderno del año. El jurado evaluó la propuesta creativa, la dramaturgia, el vestuario, la música elegida, la escenografía. En fin. Todo.

¡Aprendí más del proceso que del resultado!

Intenté sacarle todo el jugo posible a mi experiencia en l’ESAC. Más allá de enseñarme “cómo se tenía que hacer” me enseñaron a descubrir “cómo yo lo quería hacer”. Y a seguir con esas ganas de aprender, de seguir formándome.

¿Lo malo de la formación? No sé si es lo “malo”, pero si me hizo falta no entrenar en colectivo durante los tres años en la escuela. Creo que en las escuelas europeas hay un afán de insistir en una sola disciplina para que uno sea “experto”. Y se pierde lo “multidisciplinario”. Ahora que he regresado a Lima, me complace seguir sintiendo que aquí somo más “comunitarios” y más curiosos por explorar diferente técnicas.

Porque para mí, el circo es multidisciplinario y puede además acoger de todo.

Sí. Creo que el circo es definitivamente de las artes más acogedoras que hay. Son bienvenidas las técnicas de danza, de teatro, de música, de arte gráfico, de video… y todas las que se nos ocurran.

¡Viva el Circo!


(*) Ver requisitos técnicos antes de postular pero también académicos. Muchas escuelas piden el diploma equivalente a la secundaria europea, que tiene un año más que la secundaria en el Perú. Los colegios con bachillerato internacional si pueden normalmente pedir la equivalencia. También valen los dos primeros años de generales de una universidad peruana. Ojo con eso.

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