Breve preámbulo a la historia del Circo

20 julio of 2015 by

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El circo es sinónimo de osadía y fuerza. El circo está lleno de símbolos mágicos. Y su eterna e infinita pista circular siempre nos abraza con dulzura para sumergirnos en aventuras y sueños inimaginables.


Cada acto además guarda un secreto vinculado al deseo humano. El alambrista te enseña a pisar por el lugar adecuado. La contorsionista te enseña que las formas pueden cambiar según tu antojo. El mago convierte lo real en increíble. El malabarista te cuenta que cada objeto tiene sus propias dificultades, pero si les das tiempo y espacio, saldrás triunfante. En el circo, un cuerpo nunca se ve de la misma manera. Hay un cierto grado de engaño (o ilusión) en cada acto. Cuyo objetivo no es otro que mostrarnos que hay algo escondido más allá y que es posible alcanzarlo. Pero no solo es el inalcanzable vuelo lo que nos mantiene a todos atentos, los trapecistas y acróbatas ponen en jaque por unos segundos las leyes de la física y nos permiten compartir “ese” sueño. Sin embargo, el circo no tiene lugar para la mentira. Nadie puede “actuar” un triple salto mortal. El circo es un espacio de libertad y verdad absoluta.

Pero hablar de circo no es solo contar lo que todos experimentamos en cada función. O hablar de las diversas disciplinas que lo conforman. No. Hay mucho más. Por ejemplo, ¿De qué manera evolucionó el circo como arte escénico a través de la historia? Vamos por partes. Aquí va una primera entrega de mis apuntes de la charla que tuvimos con el historiador mexicano César Revolledo, quien propone las siguientes etapas en la historia del circo:

acrobata

Fase Ritual (Hasta 1600)

En esta primera etapa no podemos hablar del circo como lo conocemos hoy. Hablamos de muchísimo tiempo atrás, cuando el hombre tenía necesidades primarias que atender como alimentarse y sobrevivir. Se trataba de competir contra temibles bestias e ir de un lugar a otro para obtener lo necesario para la vida. La habilidad, la agilidad y la fuerza son cualidades que, tanto los acróbatas como los cazadores de aquellas épocas, comparten hasta nuestros días. Además éramos movidos por la curiosidad y la sorpresa. Eso nos puso en diversos escenarios de exploración corporal. Es así, como el arte de la contorsión aparece.

Según la historiadora china Fu Quifeng, la acrobacia fue la primera expresión artística corporal, previa a la danza y al teatro.

MAROMA

Compañías de Maroma (1620 – 1630)

Hacia el año 1600 ya existían algunas disciplinas circenses establecidas en el mundo del entretenimiento. El equilibrio era una de ellas. Sin duda, durante esta época, fue la estrella del espectáculo. Pero, todo parecía improvisado. El arte era popular. Muy de barrio. El público llevaba su silla al patio de la vecindad o corral como se decía en Europa para ver a un maromero (funambulero en Francia). Él debía atravesar una cuerda tensa y hacer acrobacias acompañado de un “gracioso” (hoy conocido como payaso). Este divertía y le relataba al público mientras el acróbata realizaba sus proezas.

 CLASICO

Circo Clásico (1768)

Podemos adjudicar el inicio de esta etapa a Philip Astley, jinete y ex oficial de caballería inglés. También llamado “el padre del circo moderno”. A él se le ocurrió complementar sus exhibiciones ecuestres con la actuación de acróbatas, malabaristas y volatineros. A pesar de que las compañías de artistas y acróbatas ya existían, era la primera vez que veíamos a los artistas reunidos bajo una estructura propia.

Y aquí tuvo lugar la aparición de la pista circular que conocemos en la actualidad y que no es producto del azar sino de una necesidad muy específica. La acrobacia ecuestre exige la presencia de una persona en el centro de un círculo que controle el movimiento del caballo. La distancia ideal para controlar con soltura al animal corresponde a un radio de aproximadamente 6 metros. Todas las pistas clásicas por lo tanto medirán 13 metros de diámetro.

 ESCUELA

Circo Académico (1927)

Se habla de un declive del circo a partir de los años 40. El circo clásico comienza a repetirse y, a pesar de ofrecer todo el riesgo de siempre, el público había cambiado, la aparición de la televisión como principal fuente de entretenimiento hacía menos espectacular la realidad. No olvidemos que las grandes guerras impactaron de muchas maneras las perspectivas artísticas y los escenarios de la época. Se necesitaba una renovación. Un cambio radical en la transmisión de la tradición circense que primero (y hasta bien entrado el siglo XX) era familiar.

Es en esta coyuntura que aparecen las escuelas de circo. El uso de animales queda en tela de juicio y se asimilan otras artes, para dar paso a un circo más contemporáneo, con el que lo clásico tuvo que aprender a convivir.

Crédito de Fotografía inicial (Circus Tent – Jack Spencer – www.jackspencer.com)

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