José Henry en la Cuerda

07 febrero of 2015 by

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José Henry Caycedo, llegó desde Cali el año pasado para la temporada de Gala de La Tarumba, además de participar en el show, pudo enseñar en la Escuela durante un par de meses, un lujo de aquellos. Ha sido el primer latinoamericano en participar en el Festival de Circo Mundial, pero eso parece no haber cambiado en nada su humildad y su amor por el circo, amor que se extiende a enseñar y a difundir mediante sus viajes el equilibrio necesario de un artista.


 

José Henry, cuéntanos cómo llega el circo a ti…

Veamos… Circo para Todos lanza un proyecto piloto en el 93 pero es recién en el 97 que se forma como escuela y ahí llega a mí. Yo vivía en una casa de protección al menor y el objetivo era brindar a jóvenes el circo como una herramienta de vida profesional. Entonces, iban con talleres de motivación a los barrios y a las instituciones, y en esa institución yo vi el circo por primera vez. A mí me fue llamando la atención porque era muy divertido.

 

Te atrapó muy pronto el circo…

Sí. Ahí comencé. Tenía quince años. Participé de los talleres institucionales durante seis meses. Luego hicieron un examen y me preguntaron si quería hacer la formación de escuela. En setiembre del 97 ingresé a Circo para Todos.

 

¿Cómo fue tu formación?

La formación en Colombia consta de cuatro años. Los dos primeros uno ve las diferentes áreas de circo. Tienes tiempo para conocerte y relacionarte. Porque, para las personas que van a hacer circo, sentirte en familia y confiar es una parte muy importante del proceso. Luego elegí la especialidad de blondin, que es una especialidad de equilibrio.

 

Y al terminar esos cuatro años ¿Qué decidiste hacer?

Cuando terminas los cuatro años de formación, normalmente uno ya está preparado para salir y viajar por el mundo. Yo me quedé un año más en la escuela. Lo que hice fue como retroalimentar el circo. Compartí lo que sabía con otros chicos. Era como un tutor. A los dos años de haberme graduado trabaje en un circo de Ecuador. ¡Muy duro! En época festiva hacíamos hasta cinco funciones diarias. En el 2004 fui a Francia a representar a la escuela de Colombia. Y una de mis metas también fue prepararme para el festival del Circo del Mañana (Festival Mondial du Cirque de Demain).

 

Cuéntanos de eso …

El festival tiene lugar en Paris todos los años. Es un festival importante y una buena vitrina para artistas jóvenes (desde los 12 hasta los 25 años). A mí me habían contratado como artista asociado en la academia Fratellini, que es una academia inmensa, para presentarme en tres espectáculos durante todo un año. Aproveché entonces para hacer un post-grado que me ayude a participar en el festival, presenté un proyecto a la academia y aceptaron ponerme en un programa de formación paralela. Cumplí entonces con los espectáculos y participé en el festival del 2009 en París. Una experiencia única que te abre las puertas al mundo del espectáculo mundial.

 

Pero igual ahora te dedicas a enseñar en Circo para Todos.

Sí. Enseñar es lo que más me ha gustado hacer durante estos años de formación y trabajo. Es una manera de retribuir y retroalimentar. Como profesor una de las cosas que hay que hacer es entender los procesos de cada uno, la energía del estudiante y cómo éste fluye en su clase o cómo yo le puedo ayudar. Cuando yo voy a comenzar la clase, primero trato de entender la energía del grupo y la energía de cada uno. Yo recuerdo cuando fui estudiante y siempre trato de que (el estudiante) se vaya feliz de mi clase o al menos con algo en qué pensar.

 

Y habiendo pasando por formaciones europeas y latinas ¿Cuáles son las diferencias que encuentras?

Europa definitivamente tiene el capital necesario para mantener una academia. En Latinoamérica el circo aún está pasando por un proceso de profesionalización me parece. Antes quizás era más visto como una herramienta de rescate para jóvenes en espacios vulnerables. Ahora además, es una opción profesional. Por otro lado está la pedagogía. Los europeos tienen muchos años en esto. Ellos han tenido un largo proceso para entender cómo se deben enseñar las técnicas. Nosotros -los latinos- vacilamos mucho quizás.

 

Y están también los prejuicios que aún quedan…

Uy, el circo ha sido bastante menospreciado por no ser una profesión “normal”, porque no está dentro de los parámetros sociales. Parecemos gitanos. Eso sucede en casi todo el mundo. En Colombia eso fue muy marcado veinte años atrás. Un chico que fuera del circo era visto como “el payasito”. Circo para Todos ha cambiado un poco la mentalidad de las familias que van a ver un espectáculo. Se ha preocupado mucho por dejar en claro que el circo es una profesión y dura de cuatro a cinco años. Primero en las familias de chicos y luego a nivel social. Y gracias a los resultados visibles de los alumnos, los viajes, la participación en festivales, las cosas han cambiado un poquito.

 

Y el nivel de Circo para Todos es bastante conocido también…

Tenemos un nivel muy bueno ahora. Contamos con profesores cubanos que manejan la técnica rusa. ¡Hay que reconocer que la llevan!

 

Pero el circo no solo es técnica…

Para mí el circo ha sido una transformación de vida. En el sentido que he adquirido la experiencia y esta ha hecho que sea sensible a muchas cosas. Estoy muy feliz porque el circo me ha permitido descubrir diferentes culturas, mediante los viajes.

El circo me ayudó a confrontar mis miedos y a saber cómo afrontarlos en la escena. Es muy divertido porque (desde mi disciplina, el equilibrio) yo decido dónde quedarme y no hablo solo de una cuerda, sino creo que se aplica a la vida. Tienes que conocerte, saber cuál es tu centro, cuáles son los pasos que hay que dar, y cuantas caídas necesitas para aprender a estar en equilibrio.

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